En la historia quedara escrito la chispeza de estos pequeños gigantes que jugaron el partido de sus vidas, si no fuera por esos malditos "Palos" seríamos un país desbordado de alegría y emociones. Chile hoy estuvo a punto de romper la historia, esa que solo cuenta los fracasos deportivos, esa que historia llena de pesimismo y poco optimismo a cada chileno por vivir sólo de eliminaciones, y malas noticias.
Hoy la expectación estuvo contenida en ese grupo de pequeños gladiadores, a los cuales no les enseño a perder y tampoco a fracasar, aquellos que en el Barrio sacaron ese coraje y ese empujé de pararse frente a la adversidad.
Somos un país guerrero, un país que tapa tragedias con el alegrías deportivas, si porque los éxitos deportivos liberan el estrés, la ansiedad, y tantas malas noticias que acaecen en un país guerrero que cimienta en la fuerza y el amor su lucha constante frente a la adversidad.
Ver llorando a Gary, fue ver llorando a alguien que es fuerte pero que frente a la derrota inmerecida muestra debilidad y tristeza por no lograr el sueño de todos que era ser campeones mundiales, nos falto tan poco para seguir el camino, tan poco para cambiar la historia, tan poco para seguir soñando y tan poco para lograr lo que hoy Chile mereció.
La historia dirá en unos años que esta selección estuvo a punto de bajar al anfitrión, a ese país pentacampeón a ese país que nos supera casi en 10 veces en la cantidad de habitantes, ese país que se granjea en su amplitud de éxitos deportivos, aquel país que hoy solo fue un equipo temeroso, una selección que de vio avasallada, muchas veces superada por jugadores aguerridos, quienes estuvieron a punto de cambiar la historia.
Seguiremos soñando, mientras sigamos viviendo nuestro sueño de campeonar, siempre hay revanchas y Brasil sé topara con un Chile ansioso de una revancha.
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